El antígeno prostático específico es el marcador más importante para el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades prostáticas.
El PSA (Antígeno Prostático Específico) es una proteína producida exclusivamente por las células de la glándula prostática. Se mide con un análisis de sangre simple y sus niveles pueden indicar la presencia de distintas condiciones prostáticas.
Es importante entender que el PSA elevado no significa necesariamente cáncer. Muchas condiciones benignas también elevan el PSA.
Más que el valor absoluto en un momento dado, lo verdaderamente importante es la velocidad de elevación del PSA: cuánto sube de un control al siguiente y en qué período de tiempo. Un PSA que sube rápidamente es más significativo que un valor puntualmente elevado.
También se evalúa la densidad del PSA (relación entre el valor del PSA y el volumen de la próstata medido por ecografía), que permite contextualizar mejor si la elevación es proporcional al tamaño glandular o no.
Resonancia multiparamétrica de próstata (RMmp): cuando el PSA genera sospecha, se solicita una resonancia multiparamétrica de próstata. Este estudio permite detectar nódulos sospechosos dentro de la glándula que no son palpables en el tacto rectal, orientando con precisión si es necesario realizar una biopsia y exactamente en qué zona realizarla.
Las guías internacionales recomiendan:
El PSA debe acompañarse siempre de un tacto rectal realizado por un urólogo y una evaluación clínica completa.
Consulte con nuestro equipo para una interpretación adecuada y el plan diagnóstico correcto.
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